El cálculo por metro cuadrado es la forma más clara de estimar el coste, siempre que se mida la superficie real de paredes y techos que se van a tratar. Un dormitorio de unos 12 m² de suelo, por ejemplo, puede tener entre 30 y 40 m² de pared útil, según su distribución, puertas, ventanas y altura. El presupuesto no se calcula sobre los metros de suelo, sino sobre la superficie vertical que requiere alisado y pintura.
Tomando como referencia un precio de 15 a 20 euros por m², una estancia con 35 m² de pared podría tener un coste aproximado de entre 525 y 700 euros. En un piso completo, la cifra dependerá mucho del número de habitaciones, los pasillos, los techos y el grado de deterioro previo. Es una orientación útil, pero la valoración profesional debe revisar el inmueble para confirmar los trabajos necesarios.
El precio más bajo suele corresponder a paredes con gotelé fino, bien adherido y sin daños relevantes. Cuando el relieve es muy marcado, existen desperfectos o hay que reparar zonas afectadas por humedad, el proceso requiere más mano de obra y material. No se trata de encarecer el trabajo sin motivo: preparar correctamente el soporte es lo que permite que el acabado liso se mantenga uniforme con el paso del tiempo.